sábado, 15 de noviembre de 2008

adivinanzas

Hace poco me fui de viaje y tuve la oportunidad de sacar unas fotos a la fauna y flora local, os dejo aquí algunas pero sin nombre por si queréis intentar adivinarlos, advierto que no se el nombre de todas las especies.
Lamento si algunas no tienen la calidad suficiente.

Aquí tenéis un pequeño animalillo que correteaba por el hotel, confiado pero no tanto para acercarte a menos de dos metros.
Imagen 1



Este solía vigilar la piscina, seguramente por algún bicho que flotase.
Imagen 2
A este les gustaba mas la comida de los platos
Imagen 3

Correteando por las ramas cuando salía el sol podías ver a este y a muchos mas...
Imagen 4

Y en las rocas a estos.
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Tuvimos la suerte de ver a una de estas cuando salía a respirar.
Imagen 6

De cerca nos vigilaban...
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Si prestabas atención podías encontrar alguna sorpresa, fijaos bien entre las tablas...
Imagen 8

Menos mal que no me apoye a su lado.

Tampoco seria buena idea apoyarse aquí.
Imagen 9
Los árboles estaban llenos de epifitas
Una muestra
Imagen 1o
Imagen 11



Imagen 12
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Imagen 14

Imagen 15

Imagen 16
Imagen 17

jueves, 6 de noviembre de 2008

OTRA CARTA DESDE EL ESPACIO

Aquí tenéis la continuación a la carta desde el espacio que os deje hace poco, transcurre mas o menos 15 años después de la primera.
Espero que su longitud no sea problema para leerla al completo, y que os vayáis acostumbrando a oír sobre habitats espaciales, isla 1 e isla 2.

«Queridos Peggy y Arthur:

»15 de enero de 20...: Jenny y yo hemos pasado ya veinticuatro horas en la Estación Uno, de modo que enviaré esta nota por el videocorreo mientras nuestras impresiones siguen frescas. Nos alegró alejarnos del frío y del viento del Norte, aunque he de decir que también en Cabo Cañaveral nos hizo falta el abrigo; tanto es así que he oído decir que en Florida están preocupados por su cosecha de naranjas. Una vez en la Terminal del Espacio nos encontramos como en casa gracias a nuestro curso de seis meses en la Escuela de Entrenamiento. Además, algunos de nuestros antiguos compañeros de clase iban a encontrarse en el mismo vuelo. Después de los últimos controles médicos y de haber pesado nuestros equipajes respectivos nos dirigimos a los vestuarios para cambiarnos de ropa. Luego, ducha, lavado de cabello, y corredor adelante hasta las "dependencias estériles": ya sabéis, nadie quiere proporcionar pasaje libre a L5 a ningún chinche o animalillo que pueda comerse las plantas de la colonia. Nuestros trajes espaciales habían sido ya preparados, bien limpios y recién planchados. Claro que nos los habíamos probado ya en la Escuela, y Jenny había devuelto el suyo un par de veces para que le ajustaran la medida. No la culpo... esos materiales tan ligeros no dan mucha opción a la fantasía.

»El transbordador se hallaba ya en pista cuando llegamos a la sala de espera, y su tripulación atendía en aquel momento a la carga de combustible. Tuvimos que aguardar una hora, y si no os llamamos es porque no teníamos nada aún, realmente, que contaros. Por fin, los 150 pasajeros nos instalamos en nuestras respectivas literas; las almohadas son, por cierto, muy delgadas, pero no nos importó porque sabíamos que debíamos permanecer allí sólo una media hora. Vimos nuestro despegue en las pantallas de televisión y, ¡creedme!, se experimenta una sensación muy particular cuando uno piensa que se encuentra allá, encima de todos aquellos fuegos artificiales. La aceleración no resultó tan molesta, después de todo, especialmente en posición yacente: algo así como la centrífuga de la Escuela; al final llegamos a 3-g, y yo podía levantar aún la pierna sin demasiado esfuerzo. La ausencia de gravedad, en cambio, nos resultó muy extraña al principio, pero nos mantuvimos quietos, como indica el manual, y no hubo nadie que se mareara. La pantalla de televisión nos ofrecía el avance del transbordador de camino a Estación Uno, donde sentimos una ligera sacudida al atracar. Las azafatas de la Estación se nos acercaron al poco flotando ingrávidamente y nos ayudaron a poner pie en la misma, lo cual llevó algún
tiempo: como veinte minutos, diría yo. Total, desde el momento del lanzamiento hasta Estación Uno, menos de una hora.

»Hay una rampa que "desciende" al borde externo, de modo que uno al caminar vuelve
paulatinamente desde gravedad cero a la normal. El vestíbulo y restaurante del lugar han aparecido tantas veces en televisión que me ahorraré la tarea de describirlos; te hablaré, en cambio, de las gentes. Tuvimos mucha suerte, nos quedaban sólo veinticuatro horas del ciclo de tres días que media entre una nave y otra, y la estación estaba muy llena. Los siete vuelos del transbordador anteriores al nuestro habían transportado grupos procedentes de lugares muy diversos: había chinos, rusos, algunos nigerianos y no pocos hindúes. Puedo ver a Jenny desde donde escribo: se encuentra en uno de los jardines interiores y parece haber trabado conversación con una muchacha que, por su aspecto, diría que proviene de algún punto del Sureste asiático. Me imagino que también se pirra por las flores.

»17 de enero: Para cuando los 2.000 de nuestro contingente estuvimos instalados, el hotel estaba a rebosar. Sin embargo, está bien eso de que haya tantas ventanas para la observación; nosotros, concretamente, nos pasamos las horas muertas contemplando la Tierra. Y yo incluso tomé un montón de diapositivas, pues es posible que no gocemos otra vez de esta vista en los próximos dos o tres años. Las habitaciones del hotel están bien, la verdad, pero no paramos en ellas más de lo indispensable. ¡Hay demasiado por ver: la Tierra, las películas que pasan ininterrumpidamente en los numerosos cines, las personas...!
»Por fin volvimos a nuestra habitación para contemplar la entrada del Konstantin Tsiolkowsky... ¡Se veía mejor en la pantalla de televisión! Fue un gran espectáculo: primero apareció el extremo del dispositivo de propulsión, con sus brillantes faros iluminando las nubes de vapor desprendidas. Casi podíamos contarlas, de lo despacio que discurrían. Llevó bastante tiempo la aparición completa de la nave. Primero fue su alto y erguido palo; luego las vergas con las centelleantes luces rojas de navegación. No logramos ver los vientos u obenques que mantienen tensa toda la estructura. Por fin apareció la nave en sí: una gran esfera desprovista totalmente de ventanas, y por detrás de ella un enorme reflector discoidal para la captación de la energía solar. Unas tres horas costó el acomodarnos a todos con nuestro equipaje. La verdad es que aún no estamos acostumbrados a la ingravidez.

»El capitán nos ofreció un hermoso discurso a través de las pantallas de vídeo. Habló de los tres
turnos establecidos tanto para la tripulación como para los pasajeros, conforme a las tres zonas horarias prevalentes en la Tierra y separadas entre sí por períodos de ocho horas: Moscú, Cabo Cañaveral y el Pacífico Occidental. Los restaurantes trabajan, pues, ininterrumpidamente y a pleno ritmo. No hay ventanas, claro, debido a la coraza protectora contra la radiación cósmica, pero las grandes pantallas de vídeo instaladas en cada habitación nos proporcionan buenas vistas, y además han sido dispuestas de tal manera que nadie diría que el Tsiolkowsky se encuentra en rotación.

»18 de enero: Realmente a uno le tienen ocupado aquí. Comprendo ahora perfectamente por qué
llama el capitán "escuelas volantes" al Tsiolkowsky y al Gaddard. Jenny y yo asistimos a un curso para practicar nuestros Ruso y Japonés Básicos. Y nos damos cuenta ahora de que, no sin intención, han dispuesto las comidas de un modo muy particular: mientras uno de los turnos desayuna, el otro cena, y al efecto han colocado tarjetas nominales en cada mesa. Y está bien claro lo que pretenden: disponer mesas de cuatro, con una pareja de Rusia o China o del Japón, de manera que es prácticamente imposible no entrar en contacto con gentes de esas nacionalidades. La pareja japonesa que hemos conocido esta mañana van destinados a la construcción de la planta energética, igual que nosotros: él es un experto en la fundición de palas de turbina hechas de titanio, y como quiera que Jenny ha sido preparada desde hace medio año para inspeccionar precisamente esos productos, su conversación versó en principio sobre esa materia. La chica japonesa, en cambio, es especialista en agricultura, de modo que he aprendido un montón de cosas acerca del sistema de que se valen para conseguir tantísimos alimentos en las colonias japonesas a partir de terreno más bien escaso. Tengo que admitir, sin embargo,
que su inglés es mucho mejor que mi "Japonés Básico" y, además, creo que me han mentido
descaradamente: ¡usan mucho más que 800 palabras!

»Ha habido una enorme excitación hoy cuando nos hemos cruzado con el Robert H. Goddard de
camino a Estación Uno. Ha estado a la vista durante más de una hora, y nuestra tripulación ha
proporcionado, además, unos magníficos telescopios y avisó con suficiente antelación para que el clic de las cámaras fotográficas se llegara a hacer casi ensordecedor. Me temo que el número de aparatos supera con mucho al de pasajeros.

«Durante la cena hemos conocido a una pareja hindú. El trabaja en la construcción, lo cual tiene
sentido, desde luego, pues el gobierno de su país se ha volcado en el establecimiento de hábitats más que en la instalación de plantas de energía, como hacen los demás. ¡Ah!, creo que me olvidé de deciros que pasamos la órbita de las plantas de energía el primer día. Ahora, a medida que describimos nuestra de salida, vemos de vez en cuando una de ellas, luminosa en la distancia y en dirección a la Tierra.

»Las comunidades de L5 se están aproximando a pasos agigantados y todo el mundo se muestra
visiblemente excitado. Debo admitir que me asaltan las dudas en algún que otro momento. Todos los que nos rodean son en su mayoría jóvenes, y yo me pregunto si Jenny y yo, con cincuenta años cumplidos, estamos aún en situación de aprender nuevas cosas y costumbres. De momento nos gusta todo lo que tenemos a nuestro alrededor, y el capitán se muestra muy ocurrente cada día con ocasión de su discurso habitual. Supongo que le resulta fácil después de haberlo repetido cada doce días durante los dos años que lleva prestando este servicio. Pero no comprendo por qué sigue excusándose por la comida: es mucho mejor que la que te dan algunas líneas aéreas. Hoy, Jenny ha pedido un plato de curry de los incluidos en el menú hindú. Yo no me he atrevido; me he inclinado más bien por el socorrido bistec con patatas; pero he probado algo de lo suyo y era en verdad excelente.

»20 de enero: Ha sido estupenda nuestra larga comunicación con vosotros esta mañana por el vídeo. Esta media hora gratis semanal va a significar mucho para nosotros. Nos ha parecido que nuestros nietos han crecido incluso desde que nos ausentamos. Evidentemente nos hemos olvidado de la mayoría de las cosas que queríamos deciros, pero han ocurrido tantas que no habría habido manera de contároslo todo.

»Ya os dijimos que atracamos en Isla Uno; parece que ahora se usa parcialmente como hotel
receptor, lugar donde pueden atracar el Tsiolkowsky y el Goddard, y donde los pasajeros son clasificados y redistribuidos conforme a sus comunidades de destino específicas. Hemos cambiado ya algunas direcciones con conocidos, y nuestra lista de invitaciones para cuando nos hayamos instalado del todo es ya notable.

»Isla Uno es pequeña, desde luego, de unos quinientos metros tan sólo de diámetro. Se rige por el tiempo de Cañaveral, en tanto que otras dos comunidades próximas han sido incluidas en otras dos zonas horarias. Muchos de los pasajeros desembarcaron en las otras para no tener que alterar su turno de trabajo.

»Me pregunto cómo sería al principio, quiero decir para las personas que vivieron en ese primer
hábitat durante varios años antes de la construcción de la primera de las Islas Dos. Quizá no lo pasaran mal. A Jenny y a mí nos dieron uno de los apartamentos más pequeños: dos grandes habitaciones, cocina y baño, y un agradable jardín. Esta primera Isla Uno cuenta con un clima constantemente "hawaiano", debido a que no estaban muy seguros al principio de poder dominar perfectamente los cambios climáticos y, por tanto, no se atrevieron a imponerle muchos esfuerzos a las estructuras. Los viejos aquí dicen que el clima de Uno es aburrido, pero después de los inviernos de Michigan celebramos poder tomar baños de sol en todo momento. En el jardín hay algunas grandes plantas tropicales, y es evidente que los primeros habitantes del lugar gustaban de los aguacates; hay varios de esos árboles, y los frutos de uno de ellos estaban justo en su punto para ofrecernos un sabroso complemento de nuestro almuerzo.

»La verdad es que parece como si estuviéramos de vacaciones: un tiempo tan bueno, y ¡tantas cosas nuevas que ver! Además, excuso deciros que no íbamos a perdernos las primeras posibilidades inéditas de Isla Uno: el vuelo a propulsión muscular y la natación y el buceo, digamos, a "cámara lenta".

«Desde nuestra tumbona en el jardín, poco después de habernos instalado (no diré después de haber deshecho las maletas, pues ya me diréis, con un límite de peso de 50 kg, ¡no es mucho ciertamente lo que hay por desempaquetar!) podíamos elevar la vista a través del gran corredor que conduce a las llamadas áreas-ag o zonas donde se practica la agricultura con todos esos medios mecánicos. La superficie curva del hábitat está toda ella escalonada y plantada: hierba brillante y fresca por doquier. El Sol se encuentra en un ángulo más o menos correspondiente al de las 11 de la mañana, y eso en todo momento, es decir, salvo de noche, cuando corren una especie de pantallas para el descanso nocturno. Cada mañana, alrededor de las siete, hay algo de "lluvia", de modo que al despertarnos todo se presenta fresco y limpio, aromado por la fragancia de flores que flota en el aire. Isla Uno es demasiado pequeña para contar realmente con clima propio, de modo que la "lluvia" nos llega desde unos conductos que,afinando mucho la vista, alcanzamos incluso a ver a unos doscientos cincuenta metros de altura.

«Exactamente en la vertical, por encima de nuestras propias cabezas, podemos vislumbrar los
jardines de los apartamentos del otro extremo de la esfera, y luego la curvatura de ésta. Por alguna razón no nos resultan tan extraño ver árboles que crecen de arriba abajo corno el verlos, a un cuarto de círculo de nosotros, haciéndolo horizontalmente.

«Muchos de los jardines son abiertos, pero alguien nos dijo que los colonos que prefieren el pequeño tamaño de Isla Uno a las nuevas posibilidades que actualmente se ofrecen en muchos sitios diferentes y que, por consiguiente, han optado por quedarse aquí, han instalado una especie de gasas en parte de su césped, donde pueden tomar el sol desnudos sin el riesgo de ser vistos desde el "cielo". Por cierto que, mirando ahora hacia él, podemos ver las figuras de numerosas personas dedicadas a la práctica del vuelo a propulsión muscular a unos doscientos cincuenta o trescientos metros por encima de nuestras cabezas.

»Los apartamentos aparecen reunidos en edificios de estructura escalonada, de modo que cada uno de ellos cuenta con su propio jardín; los edificios, a su vez, se agrupan en pequeños pueblos separados entre sí por bosques y parques. Resulta muy grato el explorar por los alrededores, además de una sana ocasión de hacer algo de ejercicio físico, pues no hay carreteras sino pintorescas sendas que ascienden a partir del "ecuador".

»Al parecer aquí gustan mucho las flores, y no hay vereda ni parque que no aparezca rodeado de
ellas. Me imagino que debe de ser en parte por la facilidad de su cultivo: no hay malas hierbas, ni bichos de ninguna clase que haya que pulverizar, y siempre la cantidad justa de sol y lluvia. Según tengo entendido, el llamado Club de Jardinería es una de las organizaciones más importantes en cada comunidad, donde muchos de los residentes se ofrecen voluntarios para cuidar de pequeñas zonas de losparques y jardines públicos.

»Cerca del río se encuentra la "Quinta Avenida", es decir, la zona comercial donde están casi todas las tiendas. Se halla dividida en dos niveles, con áreas peatonales que discurren entre coloridos arriates. Yo diría que la mitad de la zona ha sido tomada por los restaurantes, y ello se debe, al parecer, a que en los comienzos de Isla Uno ni hombres ni mujeres tenían mucho tiempo que dedicar a la cocina, ¡tanto era lo que había que hacer! Todos los restaurantes son pequeños, y muchos de ellos ofrecen sólo tentempiés o platos combinados. Hemos visto numerosas librerías, una importante biblioteca y no pocos cines.

»Más abajo, pasado el cinturón de árboles, hemos descubierto numerosas pistas de tenis y campos de deportes. Y, claro, junto al ecuador se encuentra el parque y las playas ribereñas del río.

»Con ocasión de nuestra primera exploración no parábamos de mirar hacia arriba para contemplar a las numerosas personas dedicadas a la práctica del vuelo; la verdad es que la cosa nos maravilló, de modo que empezamos a ascender más allá de uno de los pueblecillos por donde las colinas se hacen cada vez más empinadas. La sensación era realmente extraña, pues a medida que íbamos ganando altura nos sentíamos más ligeros. Pasada la zona verde del parque nos encontramos junto a uno de los puentes tendidos por encima de las ventanas, caminando con un ángulo de 45°, pero con creciente facilidad dada nuestra pérdida relativa de peso. Más allá de las ventanas dimos con una vereda de gran pendiente que discurría sinuosa entre yedra y arbustos, como si se tratara de una senda hawaiana. En la cumbre encontramos a un montón de gente (se ve que todos los recién llegados nos habíamos puesto a explorar a la vez y, por lo visto, sin revelar una gran originalidad de ideas). Confieso que cuando probé de flotar por primera vez en las instalaciones agravitatorias del club (donde no hay rotación) me sentí algo mal. A Jenny, en cambio, le encantó, y tan pronto como quedó libre uno de los pedaloplanos se avalanzó en pos
de él. Yo la observaba desde la dependencia de gravedad cero. El pedaloplano te sitúa en un ángulo semejante al que adoptarías de estar echado; no hay realmente asiento alguno y tan sólo una barra de mando a la altura de la cadera. Las alas son pequeñas, pero dispuestas en tres niveles: se trata de un triplano. Las dos hélices son casi tan grandes como las alas, y se mueven al pedalear en sentido contrario.

»Jenny tuvo algunos problemas justo junto al eje porque allí no existe "peso" alguno y el aparato ha sido diseñado para operar donde se sienta por lo menos un mínimo de gravedad. Una vez hubo bajado unos pocos metros adquirió nuevamente fácil sustentación y se dejó derivar hacia una fina red desde la que emprendió nuevamente la marcha para alejarse unos cuatrocientos metros, dar la vuelta y regresar al punto de partida. Pero entonces surgió el problema; se encontraba algo cansada y parecía que le quedaba aún mucho por recorrer; solución: se recostó un tiempo en la red dispuesta en lo alto (pende de las tuberías responsables de la "lluvia") y no pasó nada. A su vuelta yo me sentía más animado y quise probar el invento. No me alejé tanto como ella, pero sí lo suficiente para comprobar lo divertido que resulta. Alguien nos dijo que en Isla Tres quieren instalar una especie de bar flotante en lo alto, a 0,5 g; este vuelo despertará ciertamente la sed de los esforzados.

»2 de febrero: Vuestro padre empieza a meterse de lleno en su trabajo, como hace siempre, de modo que las vacaciones han terminado por el momento, ahora me toca a mí atender la correspondencia. Fue muy delicado de vuestra parte que hicierais todos esos preparativos para nuestra llamada semanal. Los niños estaban preciosos. Además, creo que empiezan a acostumbrarse a las llamadas y ya no parecen en modo alguno cohibidos.

»De camino a Isla Dos dimos en los muelles con un grupo más bien triste. Se trata de algunos de
nuestros compañeros de las clases de adiestramiento, que han decidido que no les va lo de aquí y
regresan a la Tierra. No se trata de ningún problema físico, pues es prácticamente imposible sentir el menor mareo o algo semejante en un hábitat tan grande como Isla Dos. Me imagino que para muchos de ellos tanta novedad y diferencia es demasiado y, sencillamente, no han podido superarlo. Los veteranos dicen que se trata de un caso ya conocido y que recibe el nombre de "síndrome QSM..." No comprendimos a qué se referían hasta que alguien nos dio el soplo: QSM... no es otra cosa que "¿Qué se me ha perdido aquí?"
«Después de Isla Uno, "Dos" nos pareció enorme. El diseño y el paisaje básicos son similares, salvo en que "Dos" no es tan cálida y cuenta con un clima adecuado para pinos y abetos. Ya sabéis que me encantan los rododendros; pues bien, nuestro apartamento tiene un montón de ellos apretujados contra las paredes del jardín. No creo que papá os contara mucho acerca de nuestro apartamento, aunque ya pudisteis haceros una pequeña idea a través del vídeo. Han hecho una gran cosa aquí: dado que el Sol se encuentra casi en nuestro cénit, han dispuesto una separación de medio metro o así entre un apartamento y otro, suficiente para que la luz caiga directamente sobre un gran parterre dispuesto justo delante del gran ventanal de la sala de estar. Ello nos proporciona una estancia no sólo muy soleada, sino perfectamente insonorizada; no se oye para nada a los vecinos. Los pájaros, en cambio, son bastante ruidosos, especialmente por la mañana y después de la lluvia, cuando hacen su salida también las mariposas.

»Vamos con frecuencia a los restaurantes, donde hemos ido conociendo a mucha gente. Todos son muy simpáticos, y la verdad, nos encontramos muy seguros y cómodos aquí. Dado que todos llegamos con tan poco y que los sueldos son abonados directamente en la cuenta del banco, nadie parece cerrar jamás la puerta de casa. Yo suelo comprar en el supermercado; ¡eso sí que lo encontraríais enormemente diferente! Todas las verduras y frutas son verdaderamente espectaculares, en especial las tropicales. Al principio me encantó la idea de poder comprar fresas y guayabas, pero ya nos estamos acostumbrando al hecho de que aquí es "temporada" en todo instante. Papá echa de menos sus bistecs, pero yo le digo que en la Tierra tampoco podíamos comprarlos, ¡con esos precios!, así que no tiene por qué quejarse. Me he adherido a un club de cocina y al Club de Jardinería, y ahora voy a tratar de repetir una receta que conseguí hace unos días en un restaurante. Es pollo, pero cocinado de una manera muy particular que le
da un gusto como de langosta. Luego me las veré con un jamón en jalea: para dos personas tan sólo puede resolverte la papeleta durante toda una semana o más.

»A ambos nos encanta la natación en baja gravedad, especialmente subacuática. Las olas parecen
llegar a ti con tanta lentitud (y así es, de hecho, como llegan) que tienes tiempo de dar varias brazadas antes de que te pesque la siguiente.

»Una cosa que ambos encontramos estupenda es la semana de seis días con sólo cuatro laborables. Digo sólo cuatro, pero en realidad hay tantos clubs y organizaciones de trabajos voluntarios que siempre nos sorprendemos trabajando mucho más durante los fines de semana que en la propia fábrica. Ha sido
planificado así para que los parques, restaurantes, iglesias y demás instalaciones públicas sean usadas eficientemente y sin que se produzcan aglomeraciones. Con sólo la tercera parte de la poblacíón disfrutando de fin de semana en un momento dado, jamás encuentras los parques vacíos un día y atestados el siguiente.

»15 de febrero: Nunca había conseguido que papá me acompañara al ballet allá en la Tierra, pero una compañía rusa de una de las comunidades de esta nacionalidad estuvo aquí el otro día y fuimos a verla. La representación tuvo lugar a una décima parte de la gravedad normal, y la coreografía había sido creada precisamente atendiendo a esta circunstancia; no es que yo entienda mucho, la verdad, pero todos pudimos darnos cuenta de que toda la gracilidad, encanto y suavidad de movimientos resultaban potenciados en esas condiciones de escasa gravedad, donde no hay apenas peso alguno que los coarte. Salimos maravillados.

»Lo que sigue va especialmente dirigido a ti, querida, pues por mucho que quiera a mi yerno hay
algunas cosas que me apuraría un poco que él leyera. En suma, lo que quiero decir es que me gustaría que tuvierais la oportunidad de venir aquí algún día. Habíamos oído hablar del hotel en gravedad cero, claro, pero nada de lo que sabíamos podía habernos preparado para lo que vino después. Papá lo había arreglado todo para nuestro aniversario, pero guardo el secreto hasta el final. Primero me llevó a un pequeño restaurante italiano en uno de los pueblecitos de las colinas: luz de velas, música suave, una vista espléndida y comida excelente. Luego, tras una breve parada en casa para recoger algunas cosas, nos dirigimos al hotel de la Isla Flotante para pasar el fin de semana. La mayor parte de las dependencias, como el salón y los restaurantes, se encuentran a un décimo de la gravedad normal..., ¡ah! y las duchas..., pero, ¡oh...!, las habitaciones... Querida, ¡es indescriptible! Puedes ver la televisión o escuchar música, si quieres, claro, pero —como dice papá— esas habitaciones han sido diseñadas con un
fin determinado. No me puedo imaginar que alguna vez podáis llevaros mal, pero si alguna vez tenéis un problema, antes de que sea demasiado serio, ¡tráete a tu marido aquí para vuestra segunda luna de miel! Puede que jamás deseéis regresar. Ahora que hemos descubierto de qué se trata va a ser mucho más difícil para nosotros el volver a la Tierra.

»Con cariño, y muy feliz,

»Edward

Fragmento del libro CIUDADES DEL ESPACIO de Gerald K. O'Neill

PD: Tengo pendientes una fotos, no me olvido

domingo, 2 de noviembre de 2008

Las peliculas de mi vida

Tras ver la lista de peliculas de Carlos en su blog La ciencia de la vida, y su propuesta de continuar, aqui esta la mia.

1981:Evil dead/Excalibur /IJ en busca del arca perdida.
1982:La cosa/Conan el barbaro/blade runner/

1983:Scarface

1984:Dune/cazafantasmas/gremlins/IJ y el templo maldito

1985:los Goonies
1986:Aliens el regreso/Los inmortales
1987:Depredador/Spaceballs
1988:Willow
1989:The Abyss
1990:Total recall
1991:Terminator 2
1992:Reservoir dogs.
1993: Jurassic park
1994: SF II: the animated movie
1995: 12 monos/Four rooms/ El dia de la bestia
1996: Mars attack
1997: Contact/JP II
1998: Miedo y asco en las vegas/ PI
1999: El club de la lucha
2000:Pitch black/Battle Royale
2001:ESDLA I
2002:ESDLA II
2003: ESDLA III /Kill Bill
2004: Las cronicas de Riddick/Kill bill 2
2005:sin city
2006 :El laberinto del Fauno
2007 : 300/Planet Terror y Death Proof

martes, 28 de octubre de 2008

Somos un virus?

Es muy común oír a mucha gente referirse a los seres humanos como un virus o un cáncer que destroza el planeta, esta forma de pensar se refleja a la perfección con esta expresión que tomo prestada de céfiro.

“Tenemos un crecimiento demográfico descontrolado; consumimos demasiados recursos generando sólo basura; y tendemos a desgastar las zonas que habitamos antes de seguir extendiéndonos.”

Yo voy a presentar mi opinión que es totalmente contraria a esta, el ser humano no es un virus del planeta, sino su órgano reproductor.

Hablemos de la hipótesis de gaia(amalur,madre-tierra, gea...), ideada por el químico James Lovelock

“La hipótesis o Teoría de Gaia es un conjunto de modelos científicos de la biosfera en el cual se postula que la vida fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para sí misma, afectando al entorno. Según la hipótesis de Gaia la atmósfera y la parte superficial del planeta Tierra se comportan como un todo coherente donde la vida, su componente característico, se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, composición química y salinidad en el caso de los océanos”

Un caso claro se da con la luminosidad del sol, y la temperatura del planeta, desde hace miles de millones de años la luminosidad del sol ha aumentado, por lo que las temperaturas tendrían que ser mucho mas altas, sin embargo permanecen casi iguales.
Cuando la luminosidad del sol y las temperaturas aumentan así lo hace la actividad de las plantas y cianobacterias, por lo que disminuye la cantidad de co2 de la atmósfera, así las temperaturas bajan, y el sistema(el planeta) permanece con condiciones constantes, las plantas junto al resto de los seres vivos actúa como los pulmones, el termostato, y riñones del planeta, permitiendo que las condiciones sean aptas para la vida.

Imaginemos ahora dos casos.

El ser humano se extingue: al de unos millones de años la biodiversidad terrestre recupera niveles de épocas pasadas, la Tierra vuelve a ser salvaje.
Pero los días están contados, dentro de mil millones de años la luminosidad del sol será tan alta, que la vida no podrá hacer nada, al principio los niveles de co2 se reducirán tanto, que las plantas superiores se quedaran sin el co2 suficiente para alimentarse, solo quedaran plantas mas primitivas, con su desaparición y con las temperaturas cada vez mas altas desaparecerán la mayoría de los animales, solo quedaran insectos, los cuales desaparecerán igualmente cuando los océanos se evaporen.
Solo quedaran bacterias a km de profundidad, esperando que con el paso del tiempo las condiciones de temperatura sean tan altas que ni ellas sobrevivirán.

Es el fin de la vida en nuestro planeta.

El ser humano no se extingue: la biodiversidad del planeta pasa apuros, se habla de una sexta extinción.


El ser humano coloniza el espacio, alli en habitats artificiales como los cilindros de O’neill , o modelos similares, de hasta 50 km de longitud , y en anillos de Bishop de hasta 2000 km de diámetro, crecen pequeñas y grandes biosferas, sumando una biomasa que al final será varios miles o millones de veces mayor que la de Tierra, con una capacidad para que evolucionen de nuevas especies en un numero millones de veces que la que existe en la Tierra.
Marte ha sido terraformado, una biosfera nueva completa evoluciona en un nuevo planeta con condiciones totalmente diferentes a la de la Tierra, evolucionaran de formas en las que nuca lo harían en nuestro planeta, y así en algunas lunas que paraterraformemos
Gracias a esto la biodiversidad del planeta tierra se expande por todo el sistema solar, ya no esta encerrada en un único planeta, ocupa un volumen casi infinitamente mayor, ocupando casi un sistema solar entero.
Estos mismos habitats podrán servir como reservas de especies en peligro, libres de furtivos, o intromisión humana.
Gracias al suministro de energía desde el espacio, traslado de la industria al espacio y una suave migración a este, la población humana y los niveles de contaminación se reducen a niveles que permiten que gran parte del planeta recupere condiciones que no había desde hace miles de años, la Tierra vuelve a ser rica y salvaje.
Y a largo plazo saldremos de nuestro sistema solar y mediante habitats espaciales y terraformando planetas de sistemas vecinos, con nuestra ayuda la biosfera terrestre, gaia se expenderá por el universo.

La vida de la Tierra habra roto sus candados.


Y cuando las condiciones de luminosidad del sol creen condiciones que la vida no pueda contrarrestar, seamos capaces con nuestra tecnología de alargar la vida del planeta varios cientos de millones de años mas.

Realmente podríamos decir que somos la forma que el planeta o gaia tiene de reproducirse, e igual que cuando una planta florece para poder dar semillas, utiliza gran parte de sus energía para ello, quedando debilitada, muchas veces al borde de la muerte.
Gaia esta a punto de reproducirse, y nosotros que somos sus semillas estamos agotando la vida del planeta, para ello, esperemos que como les pasa a alguna plantas no agotemos tanto la energía del planeta que muera antes de reproducirse.

domingo, 12 de octubre de 2008

Carta de un habitante del espacio(re-editado)

Los que me conoceis por blog amiguetes y el foro ya sabeis lo que opino de la forma en que se va a dar la colonizacion del espacio y sobre el chauvinismo planetario, sobre estos conceptos hablare en muchas ocasiones aqui, por ahora os dejo una carta de alguien que podria vivir en un futuro en una de las primeras colonias espaciales.

espero que no os importe la longitud de la entrada!


«Queridos Brian y Nancy:

»Comprendo que antes de decidiros queráis saber algo más al respecto, de labios de alguien que vive y trabaja ya en el espacio.


»Según decís habéis llegado ya a las "finales" en el proceso de selección. La etapa siguiente será,
pues, la entrevista de admisión. Luego, si os hacen una oferta, tendréis que decidir si ingresáis en el curso de adiestramiento de seis meses. Aunque nunca llegué a formar parte del Peace Corps, entiendo
que los métodos selectivos son similares. La mayor parte de los componentes de vuestro grupo pasará las pruebas.


»Viene luego el gran paso del primer vuelo espacial, la permanencia en órbita durante tres semanas.
Actualmente el vuelo ha pasado ya a ser algo rutinario; comprobaréis que el interior del vehículo
unifásico es muy semejante al de cualquiera de los reactores comerciales pequeños. Viajaréis
ciento cincuenta a la vez. La aceleración será más elevada que en el caso de la aviación comercial, pero nada que deba preocuparos. La puesta en órbita dura sólo unos veinte minutos, al cabo de los cuales experimentaréis algo realmente nuevo: la gravedad cero. Puede que os sintáis un tanto mareados al principio, como si os hallarais a bordo de un barco en alta mar. Ese período de prueba de tres semanas sirve para eliminar a aquellos candidatos excesivamente sensibles al mareo y para averiguar quiénes pueden adaptarse fácil y rápidamente a esa variación diaria entre la gravedad normal y nula. Esto es importante porque nuestros hogares poseen gravedad por causa de la rotación, y muchos de nosotros trabajamos en la industria de la construcción, donde la gravedad no existe en absoluto. Los que pueden adaptarse a una alternancia rápida obtienen asimismo puestos de trabajo mejor pagados. El período de ensayo proporciona a la gente, por tanto, la ocasión de decidir, si es preciso, que "aquello no les va".


»Una vez transcurridas esas tres semanas estaréis listos para pasar a uno de los "cruceros" de
comunicación. A Jenny y a mí nos encantó el viaje. Iréis en el Goddard o en el Tsiolkowsky, que tardan una semana más o menos en efectuar el trayecto. La mitad de los pasajeros serán probablemente neófitos como vosotros, en tanto que la otra la compondrán quienes regresan de sus vacaciones en la Tierra. La nave gira sobre sí misma de manera que dispondréis de gravedad normal en las dependencias públicas, y algo menor en las cabinas dormitorio. Durante el período de adiestramiento de seis meses habréis tomado asimismo varios cursos acelerados en lenguas extranjeras, así que estaréis en situación de relacionaros con algún acompañante de otro país. A nosotros nos encanta visitar a menudo comunidades vecinas, con ocasión de reuniones o fiestas sociales, y ciertamente gustamos de conversar con quienquiera que se nos ponga a tiro, aunque como sabéis, nuestra capacidad lingüística no va mucho más allá de la variedad llamada "de restaurante".


»En el espacio y cerca ya de las colonias, lo más digno de destacar y lo más grande que veréis serán las estaciones de energía, satélites del Sol, en curso de montaje para el suministro de la Tierra. Estas estaciones son unas diez veces mayores que los propios hábitats. De éstos no percibiréis gran detalle desde el exterior porque se hallan debidamente protegidos de los rayos cósmicos, las erupciones solares y meteoros varios por una gruesa capa de material heterogéneo, principalmente escorias de las industrias elaboradoras.


»Todos los habitáis son variaciones de una forma esférica, cilindrica o anular básicas. Nosotros
vivimos en Bernal Alpha, una esfera de unos quinientos metros de diámetro, con una circunferencia interior, a modo de ecuador, de casi dos kilómetros. En esta vía anular se celebran carreras en pista y competiciones ciclistas. Este camino completa un círculo, siguiendo el ecuador; en sus proximidades se encuentra nuestro pequeño río. Bernal Alpha gira una vez cada treinta y dos segundos, de manera que se consigue en su ecuador una gravedad igual a la terrestre. La tierra forma un vasto valle curvado, que asciende desde el ecuador hasta las llamadas "líneas de latitud" de 45°, a cada lado. La zona de solares se dispone principalmente en forma de apartamentos escalonados de escasa altura, vías peatonales destinadas al comercio y pequeños parques. Muchos servicios, industrias ligeras y tiendas varias han sido instalados en el subsuelo o en una esfera central de baja gravedad, cuando no escalonadamente con mucha inclinación, ya que preferimos destinar la mayor parte de nuestra zona habitable a césped y
jardines o parques. Nuestro sol llega a nosotros con un ángulo de unos 45°, es decir, como lo haría en la Tierra mediadas la mañana o la tarde; la duración del día y, por consiguiente, el clima son regulados a voluntad, conforme a nuestra mayor o menor admisión de luz solar. Nos regimos por tiempo horario de Cabo Cañaveral, pero otras dos comunidades vecinas se han adscrito a zonas horarias diferentes. Todos servimos a las mismas industrias, de manera que las operaciones de producción prosiguen ininterrumpidamente durante veinticuatro horas cada día, en tres turnos, sin que nadie tenga que trabajar por ello en el de noche.


»Alpha goza de un clima hawaiano, lo cual nos permite llevar una vida al exterior durante todo el año.
Nuestro apartamento es de dimensiones semejantes a la vieja casa que poseíamos en la Tierra y cuenta, además, con jardín. Comoquiera que Alpha fue uno de los primeros hábitats construidos, nuestros árboles han tenido tiempo de desarrollarse y de alcanzar buen tamaño.


»Repararéis en seguida en la pequeña escala a que parecen haber sido construidas todas las cosas; sin embargo, para tratarse de una comunidad de 10.000 personas no podemos quejarnos en cuanto a disponibilidades para el entretenimiento: cuatro pequeños cines, unos cuantos restaurantes de no poca calidad y un gran número de agrupaciones teatrales y musicales. Nos lleva sólo unos minutos el desplazarnos a las comunidades vecinas, así que les hacemos frecuentes visitas, bien para ir al cine u otras funciones, bien para cambiar simplemente de ambiente. En el complejo recreativo sometido a baja gravedad abundan las representaciones de ballet y, creednos, a una décima parte de la gravedad normal es un espectáculo verdaderamente magnífico. Ya lo conocéis por la televisión, pero es incomparablemente mejor en la realidad. Esas instalaciones de recreo son comunes a todos los habitantes de esta región del espacio; pero aquí mismo, en Alpha, contamos también con piscinas con baja gravedad y con recintos especiales para la práctica del vuelo autónomo, es decir, autopropulsado.
Por otra parte, a Jenny y a mí nos gusta mucho ascender a nuestro "Polo Norte" o pedalear a lo largo del eje de ingravidez de nuestra esfera, especialmente después de la puesta del sol, para contemplar las ricas y matizadas tonalidades de las vías que discurren más abajo.


«Preguntáis acerca de nuestro gobierno. Pues bien, varía de una comunidad a otra. Legalmente todas se encuentran bajo la jurisdicción de la Corporación de Satélites Energéticos (COSAE) fundada en la década de 1980 como consorcio multinacional lucrativo por acuerdo de las Naciones Unidas. Y la verdad es que COSAE nos concede relativa libertad con tal de que la productividad y los beneficios se mantengan elevados. Supongo que no quieren para sí otra "partida bostoniana del té" (1). Existen casi tantos gobiernos locales distintos como grupos nacionales conviven en las colonias; el nuestro es de corte corporativo, que mal funcionaría, ciertamente, en un colectivo de 10.000 personas de no ser por el hecho de que los más andamos demasiado ocupados para dedicarnos a las campañas electorales y porque las condiciones básicas de la supervivencia en nuestro hábitat requieren un elevado nivel de competencia por
parte de los encargados de mantenimiento. Nuestros jóvenes tienen que trabajar un año en uno de los grupos de conservación de las constantes que hacen viable la vida en las colonias (viene a ser el equivalente del servicio militar de la Tierra), de manera que si el gobierno regular o los miembros de mantenimiento fallaran en algún sentido, su sustitución se produciría en un abrir y cerrar de ojos.


»Nos hizo mucha gracia vuestro comentario acerca del tener que disertar frente a grupos cívicos;
Jenny y yo tuvimos que pasar por lo mismo.


»A título de información para vuestras conferencias mencionaré algunos puntos fundamentales. La provisión inicial de agua para cada hábitat se obtiene combinando hidrógeno traído de la Tierra con ocho veces su peso en oxígeno lunar. Aquí en L5 el oxígeno es un subproducto de los procesos industriales productores de metales y vidrio. Nuestro suelo, nuestra tierra, proviene, claro está, de la Luna, y es fértil una vez se le han incorporado nitratos y agua. Dada nuestra ilimitada energía, de coste irrisorio, nos hallamos libres de toda clase de contaminación. Donde la energía apenas cuesta nada y las materias primas son, en cambio, relativamente caras, sale muy a cuenta el descomponer los productos de desecho en sus elementos componentes.


»Por el momento no existen comunidades en número suficiente como para que los viajes a larga
distancia constituyan problema; sin embargo, para cuando las haya, dispersas en miles de kilómetros, sabemos ya cómo funcionará el sistema de transporte. Podemos simplemente acelerar un vehículo mediante un motor eléctrico situado en una de las comunidades y llevarlo a una elevada velocidad de crucero para, recorridos ya varios miles de kilómetros, ser frenado y detenido por cable desde su punto de destino.


»Hace mucho tiempo, alguien calculó el tamaño máximo de los habitáis espaciales. Estos podrían
alcanzar dimensiones de hasta casi veinte kilómetros de diámetro, con suelo habitable de varios
centenares de kilómetros cuadrados. Ya se está hablando de transferir la base minera de la Luna a los asteroides, donde contaríamos con una gama completa de elementos, inclusive carbono, nitrógeno e hidrógeno. En cuanto a energía no nos ha de costar más el obtener materiales de los asteroides en vez de procurárnoslos de la Tierra, y además tendría que resultarnos mucho más barato porque el sistema de transporte no habrá de requerir fuerzas de propulsión elevadas. También se ha calculado el crecimiento posible una vez hayamos empezado a utilizar material de los asteroides. La respuesta se nos ofreció absurdamente grande: con los materiales conocidos y no usados existentes allí se podrían construir comunidades espaciales con una superficie habitable total 3.000 veces mayor que la de la Tierra.


»Volviendo a nuestra situación personal, la vida aquí es muy cómoda. Hay verduras y frutas en sazón en todo momento, pues disponemos de cilindros agrícolas para cada mes del año, cada uno de los cuales cuenta con su propia regulación de diurnidad. Nosotros cultivamos aguacates y papayas en nuestro jardín y jamás hemos de recurrir a los insecticidas. Y no sabéis lo agradable que resulta el broncearse sin correr el riesgo de ser picados por los mosquitos. Por verse libres de estas plagas vale la pena el pasar por todas las inspecciones previas al embarque en el transbordador de salida de la Tierra.


»Preguntáis si nos sentimos aislados. Hay entre nosotros quienes ocasionalmente sufren de añoranza, probablemente porque pertenecemos a la primera generación de inmigrantes y ello hace que los brotes de leve claustrofobia no sean raros. Lo cierto es que no afectan en modo alguno a los nacidos aquí. De todas formas, al firmar el contrato se estipulan unas cláusulas que, en ese sentido, ayudan considerablemente. Una hace referencia a la posibilidad de contar gratuitamente con determinados espacios en la comunicación telefónica y videofónica con la Tierra. Otra establece el uso de transporte de ida y vuelta al planeta en función, claro está, de las disponibilidades. Jenny y yo nos tomamos una excedencia de seis meses después de una permanencia de tres años. Durante nuestra visita no nos privamos de nada, pues nuestros sueldos son pagados en parte en moneda terrestre; ambos estamos empleados, Jenny como inspectora de turbinas, y yo en montaje de precisión. Casa, comida, ropas y demás son cargados en nuestra cuenta con SHARES (Standard High-orbital Acquisiton-units Recorded electronically) (2), de modo que la parte de sueldo pagada en la Tierra se acumula en el banco. A nuestro
regreso disponíamos, por tanto, de un buen capital, que no se agotó ni siquiera en seis meses, pese a haber vivido allí, como he dicho, con el máximo desahogo e incluso con lujo.


»Descubrimos algo, no obstante, que puede que responda a vuestra cuestión básica: hacia el término de nuestras vacaciones nos dimos cuenta de que estábamos perfectamente preparados, y si me apuráis, hasta deseosos de regresar. Echábamos de menos nuestro propio hogar. Jenny es muy amante del jardín, como sabéis, y aunque durante nuestra ausencia había quienes lo cuidaban, tenía muchas ganas de disfrutar de nuevo de él. Por mi parte, ¡qué queréis!, echaba de menos a mis compañeros de trabajo.
Para deciros qué otras cosas tiraban también de nosotros baste añadir que los hábitats espaciales son lugares realmente fascinantes. Se amplían, crecen y se transforman con tal rapidez que una mera ausencia de seis meses te hace perder un montón de interesantes ocurrencias.


»¿Que si os gustaría vivir aquí? De los que vinieron con nosotros más de la mitad se han declarado ansiosos de permanecer una vez haya concluido su contrato inicial de cinco años. Si no ando equivocado, creo que la colonización y población de Alaska ha discurrido en proporción semejante.


»Ahora es cuando nosotros empezamos a preguntarnos si deseamos o no volver a la Tierra. Esta
decisión no habrá de ser tomada sino dentro de veinte años, pero sabemos ya que no será fácil. Algunos de nosotros, los más dotados mecánicamente, hemos formado un club de diseño de vehículos espaciales de construcción propia: algo parecido a los que forman en la Tierra los constructores caseros de
avionetas. La verdad es que acariciamos la idea de ir a colonizar uno de los pequeños asteroides vecinos, y los cálculos lo hacen viable. Y, francamente, si nuestra hija, su marido y los niños deciden acompañarnos, me parece que son mayores las probabilidades de alejarnos aún más que las de regresar.

»Si resolvéis venir decidnos en qué vuelo e iremos a esperaros. Cenaremos juntos, hablaremos de muchas cosas y os ayudaremos a instalaros.

»Con nuestros mejores deseos de buena suerte en las pruebas, vuestros


»Edward y Jenny.»

fragmento del libro de Gerard K. O'Neill "Ciudades en el espacio" .


Para que os hagais una idea unas imagenes de como serian estas primeras colonias







miércoles, 8 de octubre de 2008

Hyperborea

Os dejo aquí algunos videos que mezclan arte digital con música electrónica ambiental, son bastante relajantes, en mi opinión.

Alien Architecture



Dream Scape's


Abandoned



Viendo estos videos, pienso
¿ Habrá alguna civilización extraterrestre que le de por hacer obras de arte de este tipo en paisajes de otros planetas?

¿ A algún artista humano le dar por hacer este tipo de obras de arte cuando colonicemos otros planetas?
Los videos son del miembro de youtube hyperborea
La vida ha colonizado cada rincón de la Tierra, ya es hora de ayudarla a colonizar todo el sistema solar.